Vírgenes y toxicómanos
Vírgenes y toxicómanos
Vírgenes y toxicómanos es una de las novelas más desconcertantes y misteriosas escritas por Mario Mendoza.
Anton Echeverry, un padre ejemplar y un profesional comprometido con la defensa de los derechos humanos, sufre una crisis profunda tras la muerte de su esposa en extrañas circunstancias. Su mundo se resquebraja y lo único que logra frenar su caída al abismo es su hijo Martín, un brillante estudiante de Sociología, que quedó discapacitado en un accidente años atrás. Un día, escucha por casualidad una conversación entre el joven y su mejor amigo, un compañero de universidad, hijo de un político, que anda en muletas por una poliomielitis, en la que comentan que ellos son “la tristeza de Dios”. Afligido por estas palabras, Anton pone en marcha un audaz plan para ayudarlo. Su estrategia impactará la vida de Martín y la de quienes lo rodean más allá de cualquiera de sus expectativas. Un suceso inesperado pondrá todo patas arriba e instalará al atribulado padre en la irrealidad y el delirio. En esta historia nada es lo que parece.
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Técnicas de uso, cuidado y Lectura
Protege del sol y el polvo
La luz del sol es el enemigo número uno de los libros. Con el tiempo, los rayos UV decoloran las cubiertas, amarillean las páginas y debilitan el papel. Coloca tus estanterías en una pared que no reciba luz solar directa o usa cortinas para protegerlos.
El polvo puede acumularse y, con el tiempo, atraer plagas. Usa un paño de microfibra o una brocha suave para quitar el polvo de las cubiertas y los lomos de manera regular. Nunca uses plumeros porque solo esparcen el polvo.
Protege de la humedad
Los ambientes húmedos son ideales para el desarrollo de moho y hongos, que pueden arruinar un libro por completo. Por otro lado, un ambiente demasiado seco puede hacer que las páginas se vuelvan quebradizas. Lo ideal es mantener una temperatura estable y una humedad relativa entre el 30% y 50%.
La forma correcta de almacenar libros es de pie, uno al lado del otro. Evita apilarlos horizontalmente, ya que el peso puede deformar las cubiertas y dañar los lomos. Si tienes libros muy grandes y pesados, es mejor colocarlos en una superficie plana.
Técnicas de Lectura
No dobles las esquinas de las páginas: Utilizar las páginas como marcadores de lectura es una práctica muy común, pero daña el papel. Usa un marcapáginas o un trozo de papel para marcar por dónde vas.
Evita abrir el libro por completo: Aunque es tentador abrir el libro 180 grados para leerlo con comodidad, esto puede dañar el lomo. Intenta abrirlo solo lo necesario, sin forzar la unión de las páginas con la cubierta.
Cuidar de tus libros es una inversión a largo plazo que te permitirá disfrutar de ellos por muchos años. Con estos sencillos hábitos, te convertirás en un guardián de tus propias historias y conocimientos.