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Nadie muere en la víspera

Nadie muere en la víspera

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El día que Gabriela Luna logra frenar la construcción de un puerto sobre el Océano Pacífico firma su sentencia de muerte. Pero nadie muere en la víspera. La fecha que la van a matar el destino la monta en una lancha rumbo a un mar embravecido que la protege de ese atentado y le muestra un amor inesperado. La salvación, sin embargo, rara vez es un camino en línea recta. Gabriela queda a la deriva en una lancha averiada junto a un hombre que representa todo lo que ella combate. Un opuesto con el que tendrá que aprender a convivir para anteponerse a una travesía que le cambiará la vida. Mientras el mar los aísla, la corrupción que gobierna en tierra firme estrecha el cerco. Políticos, empresarios y hombres armados han aprendido a convivir bajo el mismo techo.

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Técnicas de uso, cuidado y Lectura

Protege del sol y el polvo

La luz del sol es el enemigo número uno de los libros. Con el tiempo, los rayos UV decoloran las cubiertas, amarillean las páginas y debilitan el papel. Coloca tus estanterías en una pared que no reciba luz solar directa o usa cortinas para protegerlos.

El polvo puede acumularse y, con el tiempo, atraer plagas. Usa un paño de microfibra o una brocha suave para quitar el polvo de las cubiertas y los lomos de manera regular. Nunca uses plumeros porque solo esparcen el polvo.

Protege de la humedad

Los ambientes húmedos son ideales para el desarrollo de moho y hongos, que pueden arruinar un libro por completo. Por otro lado, un ambiente demasiado seco puede hacer que las páginas se vuelvan quebradizas. Lo ideal es mantener una temperatura estable y una humedad relativa entre el 30% y 50%.

La forma correcta de almacenar libros es de pie, uno al lado del otro. Evita apilarlos horizontalmente, ya que el peso puede deformar las cubiertas y dañar los lomos. Si tienes libros muy grandes y pesados, es mejor colocarlos en una superficie plana.

Técnicas de Lectura

No dobles las esquinas de las páginas: Utilizar las páginas como marcadores de lectura es una práctica muy común, pero daña el papel. Usa un marcapáginas o un trozo de papel para marcar por dónde vas.

Evita abrir el libro por completo: Aunque es tentador abrir el libro 180 grados para leerlo con comodidad, esto puede dañar el lomo. Intenta abrirlo solo lo necesario, sin forzar la unión de las páginas con la cubierta.

Cuidar de tus libros es una inversión a largo plazo que te permitirá disfrutar de ellos por muchos años. Con estos sencillos hábitos, te convertirás en un guardián de tus propias historias y conocimientos.