Nada, nadie. Las voces del temblor
Nada, nadie. Las voces del temblor
El 19 y el 20 de septiembre de 1985 son fechas grabadas con dolor en el espíritu de los capitalinos. La tierra se cimbró y se hizo sentir en el ombligo del mundo. Muerte y destrucción. Innumerables desaparecidos y edificios colapsados. La tragedia se cernió sobre la Ciudad de México ante un gobierno rebasado. Pero fue entonces cuando entró en escena la ciudadanía, así como la solidaridad del país y la comunidad internacional. Este libro es la crónica exacta de los momentos alrededor del terrible suceso que, sin embargo, nos mostró la valentía que esconde el ciudadano de a pie.La Biblioteca Elena Poniatowska reúne la obra narrativa, ensayística y periodística de la autora que, con disciplina y la sensibilidad de la cronista, narró y dejó testimonio de los acontecimientos culminantes del país. En Nada, nadie congrega las voces de quienes supieron levantarse de la catástrofe y legaron una enseñanza para el futuro.
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Técnicas de uso, cuidado y Lectura
Protege del sol y el polvo
La luz del sol es el enemigo número uno de los libros. Con el tiempo, los rayos UV decoloran las cubiertas, amarillean las páginas y debilitan el papel. Coloca tus estanterías en una pared que no reciba luz solar directa o usa cortinas para protegerlos.
El polvo puede acumularse y, con el tiempo, atraer plagas. Usa un paño de microfibra o una brocha suave para quitar el polvo de las cubiertas y los lomos de manera regular. Nunca uses plumeros porque solo esparcen el polvo.
Protege de la humedad
Los ambientes húmedos son ideales para el desarrollo de moho y hongos, que pueden arruinar un libro por completo. Por otro lado, un ambiente demasiado seco puede hacer que las páginas se vuelvan quebradizas. Lo ideal es mantener una temperatura estable y una humedad relativa entre el 30% y 50%.
La forma correcta de almacenar libros es de pie, uno al lado del otro. Evita apilarlos horizontalmente, ya que el peso puede deformar las cubiertas y dañar los lomos. Si tienes libros muy grandes y pesados, es mejor colocarlos en una superficie plana.
Técnicas de Lectura
No dobles las esquinas de las páginas: Utilizar las páginas como marcadores de lectura es una práctica muy común, pero daña el papel. Usa un marcapáginas o un trozo de papel para marcar por dónde vas.
Evita abrir el libro por completo: Aunque es tentador abrir el libro 180 grados para leerlo con comodidad, esto puede dañar el lomo. Intenta abrirlo solo lo necesario, sin forzar la unión de las páginas con la cubierta.
Cuidar de tus libros es una inversión a largo plazo que te permitirá disfrutar de ellos por muchos años. Con estos sencillos hábitos, te convertirás en un guardián de tus propias historias y conocimientos.