Mi alma se la dejo al diablo
Mi alma se la dejo al diablo
Germán Castro Caycedo leyó una noticia en el Diario Occidente, de Cali, en marzo de 1972. La nota daba cuenta del descubrimiento del esqueleto de un hombre en la ribera del río Yarí, en el departamento de Caquetá. La historia lo cautivó de tal manera que duró diez años investigándola y escribiéndola. En 1982 la publicó con el título Mi alma se la dejo al diablo, la frase con la que el campesino Benjamín Cubillos, el protagonista de este reportaje, remató la sentencia que escribió antes de fallecer en un remoto paraje de la selva amazónica, en el campamento donde fue abandonado a su suerte por el aventurero Martin Morningstar. El autor visitó ese lugar y encontró la libreta de Cubillos y el diario de otro de los visitantes. Luego sus pesquisas lo llevaron a los expedientes judiciales del caso, al diario de un antropólogo austriaco y a entrevistar a testigos del caso y familiares de Cubillos. El resultado de su trabajo es este libro, un clásico por derecho propio de la literatura colombiana, que incluye la reproducción facsimilar de la letra del fallecido, fotografías de los protagonistas y mapas de los lugares donde ocurrieron los hechos. Este libro ha sido traducido a nueve idiomas.
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Técnicas de uso, cuidado y Lectura
Protege del sol y el polvo
La luz del sol es el enemigo número uno de los libros. Con el tiempo, los rayos UV decoloran las cubiertas, amarillean las páginas y debilitan el papel. Coloca tus estanterías en una pared que no reciba luz solar directa o usa cortinas para protegerlos.
El polvo puede acumularse y, con el tiempo, atraer plagas. Usa un paño de microfibra o una brocha suave para quitar el polvo de las cubiertas y los lomos de manera regular. Nunca uses plumeros porque solo esparcen el polvo.
Protege de la humedad
Los ambientes húmedos son ideales para el desarrollo de moho y hongos, que pueden arruinar un libro por completo. Por otro lado, un ambiente demasiado seco puede hacer que las páginas se vuelvan quebradizas. Lo ideal es mantener una temperatura estable y una humedad relativa entre el 30% y 50%.
La forma correcta de almacenar libros es de pie, uno al lado del otro. Evita apilarlos horizontalmente, ya que el peso puede deformar las cubiertas y dañar los lomos. Si tienes libros muy grandes y pesados, es mejor colocarlos en una superficie plana.
Técnicas de Lectura
No dobles las esquinas de las páginas: Utilizar las páginas como marcadores de lectura es una práctica muy común, pero daña el papel. Usa un marcapáginas o un trozo de papel para marcar por dónde vas.
Evita abrir el libro por completo: Aunque es tentador abrir el libro 180 grados para leerlo con comodidad, esto puede dañar el lomo. Intenta abrirlo solo lo necesario, sin forzar la unión de las páginas con la cubierta.
Cuidar de tus libros es una inversión a largo plazo que te permitirá disfrutar de ellos por muchos años. Con estos sencillos hábitos, te convertirás en un guardián de tus propias historias y conocimientos.