Lo llamaré amor
Lo llamaré amor
"Me gusta cómo luce la agonía, pues sé que es verdadera". La preciosa novela de Pedro Carlos Lemus me hizo pensar en este verso de Emily Dickinson, porque se trata de un joven que ha sido educado con rigor en la tristeza. Sus padres -defectuosos, como todos- lo zambulleron temprano en el mar del abandono, la frustración y el despecho. Y ahí -como las heroínas de las telenovelas que adora y como en las letras de las canciones que lo hieren y lo curan y lo hieren- aprendió a nadar con soltura y dignidad. Así también aprendió a enamorarse: con esa asombrosa habilidad de replegarse antes del golpe. El joven al que ama también lo abandonó, aunque quizá él no lo diría de esa forma. Lo diría de un modo más sugerente y, por eso mismo, más doloroso. Encontrar poesía en el sufrimiento, en la opacidad, en la incomprensión, en la observación melancólica de la "plenitud" fabulada de los otros es uno de los grandes méritos de esta novela. Como alguien que se disecciona lentamente para estudiar su fragilidad y luego traducirla en imágenes tan bellas como inclementes, Lo llamaré amor nos ofrece una mirada sofisticada y escandalosamente conmovedora. Margarita García Robayo "Saber llorar la tristeza de otro es un talento desconocido que no necesita del lenguaje; es más, es un saber que las palabras pueden malograr porque es preciso el silencio del habla, de la escritura, del pensamiento mismo. Esta obra de Pedro Carlos Lemus da cuenta de ese saber virtuoso. Es un texto escrito todo entre paréntesis (como el autor sueña), y por fuera del paréntesis, una canción que recoge el llanto del mundo". Margarita Rosa de Francisco "En esta hermosa novela, Pedro nos recuerda que las manadas se forman en el lamido mutuo de las heridas. Que entre los hijos y las mujeres solas existe aún la posibilidad de reparar los afectos". Vanessa Londoño
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Técnicas de uso, cuidado y Lectura
Protege del sol y el polvo
La luz del sol es el enemigo número uno de los libros. Con el tiempo, los rayos UV decoloran las cubiertas, amarillean las páginas y debilitan el papel. Coloca tus estanterías en una pared que no reciba luz solar directa o usa cortinas para protegerlos.
El polvo puede acumularse y, con el tiempo, atraer plagas. Usa un paño de microfibra o una brocha suave para quitar el polvo de las cubiertas y los lomos de manera regular. Nunca uses plumeros porque solo esparcen el polvo.
Protege de la humedad
Los ambientes húmedos son ideales para el desarrollo de moho y hongos, que pueden arruinar un libro por completo. Por otro lado, un ambiente demasiado seco puede hacer que las páginas se vuelvan quebradizas. Lo ideal es mantener una temperatura estable y una humedad relativa entre el 30% y 50%.
La forma correcta de almacenar libros es de pie, uno al lado del otro. Evita apilarlos horizontalmente, ya que el peso puede deformar las cubiertas y dañar los lomos. Si tienes libros muy grandes y pesados, es mejor colocarlos en una superficie plana.
Técnicas de Lectura
No dobles las esquinas de las páginas: Utilizar las páginas como marcadores de lectura es una práctica muy común, pero daña el papel. Usa un marcapáginas o un trozo de papel para marcar por dónde vas.
Evita abrir el libro por completo: Aunque es tentador abrir el libro 180 grados para leerlo con comodidad, esto puede dañar el lomo. Intenta abrirlo solo lo necesario, sin forzar la unión de las páginas con la cubierta.
Cuidar de tus libros es una inversión a largo plazo que te permitirá disfrutar de ellos por muchos años. Con estos sencillos hábitos, te convertirás en un guardián de tus propias historias y conocimientos.