La protegida
La protegida
Barcelona, 1880. Como protegida de una de las mujeres de la alta burguesía barcelonesa, Sara ha comenzado a trabajar en la colonia textil de la familia Bofarull. Allí, su prodigiosa mirada y su incomparable talento la llevarán a liderar el departamento de diseño, donde parece haber encontrado su vocación. En la mansión de los propietarios, bien visible desde toda la colonia, su trabajo no pasa inadvertido, pero acechan demasiados problemas. Un trabajador ha sido asesinado y, cuando los sabotajes comienzan, Lourdes Bofarull, la fría e inteligente propietaria de la colonia, no se equivoca al creer que no serán los últimos. Sin embargo, las amenazas no vienen solo de fuera. Los odios y las envidias de sus competidores se suman a la venganza de su más brillante trabajadora. Desde dentro, cerca de su hijo Diego, pegada a su socia y cuñada Carmen, y con acceso a su círculo más íntimo, Sara está dispuesta a vengar a su padre, muerto en una carga autorizada durante una revuelta obrera en la anterior fábrica textil de la familia.Un viaje al lujo de la burguesía barcelonesa que hizo del Ensanche su patio de recreo, al Madrid de los palacios aristocráticos y a la prosperidad de la industria textil organizada en colonias fabriles, pasando por la lucha de clases, donde solo el amor y la vocación pueden frenar a la venganza y al odio.
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Técnicas de uso, cuidado y Lectura
Protege del sol y el polvo
La luz del sol es el enemigo número uno de los libros. Con el tiempo, los rayos UV decoloran las cubiertas, amarillean las páginas y debilitan el papel. Coloca tus estanterías en una pared que no reciba luz solar directa o usa cortinas para protegerlos.
El polvo puede acumularse y, con el tiempo, atraer plagas. Usa un paño de microfibra o una brocha suave para quitar el polvo de las cubiertas y los lomos de manera regular. Nunca uses plumeros porque solo esparcen el polvo.
Protege de la humedad
Los ambientes húmedos son ideales para el desarrollo de moho y hongos, que pueden arruinar un libro por completo. Por otro lado, un ambiente demasiado seco puede hacer que las páginas se vuelvan quebradizas. Lo ideal es mantener una temperatura estable y una humedad relativa entre el 30% y 50%.
La forma correcta de almacenar libros es de pie, uno al lado del otro. Evita apilarlos horizontalmente, ya que el peso puede deformar las cubiertas y dañar los lomos. Si tienes libros muy grandes y pesados, es mejor colocarlos en una superficie plana.
Técnicas de Lectura
No dobles las esquinas de las páginas: Utilizar las páginas como marcadores de lectura es una práctica muy común, pero daña el papel. Usa un marcapáginas o un trozo de papel para marcar por dónde vas.
Evita abrir el libro por completo: Aunque es tentador abrir el libro 180 grados para leerlo con comodidad, esto puede dañar el lomo. Intenta abrirlo solo lo necesario, sin forzar la unión de las páginas con la cubierta.
Cuidar de tus libros es una inversión a largo plazo que te permitirá disfrutar de ellos por muchos años. Con estos sencillos hábitos, te convertirás en un guardián de tus propias historias y conocimientos.