La lámpara maravillosa
La lámpara maravillosa
que Osear Wilde decía de ciertos doctores: "lo saben todo pero es lo
único que saben". El periodismo no nos ha vuelto informados sino
noveleros; la propia dinámica de su labor ha hecho que las cosas sólo
nos interesen por su novedad: si no ocurrieron ayer sino anteayer ya no
tienen la misma importancia.
Por otra parte, la humanidad cuenta con un océano de memoria acumulada;
al alcance de los dedos y de los ojos hay en los últimos tiempos un
depósito universal de conocimiento, y parecería que casi cualquier dato
es accesible; sin embargo tal vez nunca había sido tan voluble nuestra
información, tan frágil nuestro conocimiento, tan dudosa nuestra
sabiduría. Ello demuestra que no basta la información: se requiere un
sistema de valores y un orden de criterios para que ese ilustre depósito
de memoria universal sea algo más que una sentina de desperdicios.»
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Técnicas de uso, cuidado y Lectura
Protege del sol y el polvo
La luz del sol es el enemigo número uno de los libros. Con el tiempo, los rayos UV decoloran las cubiertas, amarillean las páginas y debilitan el papel. Coloca tus estanterías en una pared que no reciba luz solar directa o usa cortinas para protegerlos.
El polvo puede acumularse y, con el tiempo, atraer plagas. Usa un paño de microfibra o una brocha suave para quitar el polvo de las cubiertas y los lomos de manera regular. Nunca uses plumeros porque solo esparcen el polvo.
Protege de la humedad
Los ambientes húmedos son ideales para el desarrollo de moho y hongos, que pueden arruinar un libro por completo. Por otro lado, un ambiente demasiado seco puede hacer que las páginas se vuelvan quebradizas. Lo ideal es mantener una temperatura estable y una humedad relativa entre el 30% y 50%.
La forma correcta de almacenar libros es de pie, uno al lado del otro. Evita apilarlos horizontalmente, ya que el peso puede deformar las cubiertas y dañar los lomos. Si tienes libros muy grandes y pesados, es mejor colocarlos en una superficie plana.
Técnicas de Lectura
No dobles las esquinas de las páginas: Utilizar las páginas como marcadores de lectura es una práctica muy común, pero daña el papel. Usa un marcapáginas o un trozo de papel para marcar por dónde vas.
Evita abrir el libro por completo: Aunque es tentador abrir el libro 180 grados para leerlo con comodidad, esto puede dañar el lomo. Intenta abrirlo solo lo necesario, sin forzar la unión de las páginas con la cubierta.
Cuidar de tus libros es una inversión a largo plazo que te permitirá disfrutar de ellos por muchos años. Con estos sencillos hábitos, te convertirás en un guardián de tus propias historias y conocimientos.