Dientes de gallina y dedos de caballo
Dientes de gallina y dedos de caballo
Stephen Jay Gould, el más famoso de los científicos naturales de nuestro tiempo, ha dedicado su trabajo a enriquecer y divulgar la teoría de la evolución, llamando nuestra atención sobre la importancia de las contingencias históricas y de los cambios impredecibles, frente al mundo regular y predecible que defiende el estereotipo, desacreditado hoy, de la llamada «ciencia dura». Estas son, sin embargo, cuestiones abstractas que, pese a su importancia, no hubiesen conseguido fascinar al amplio público que sigue los libros de Gould, de no ser porque éste no gusta de «teorías incorpóreas», sino que se complace en examinar estos temas a la luz de las maravillosas singularidades de la naturaleza. «Cuando me apetece explorar el poder explicativo de la teoría evolutiva, escribo acerca de aparentes singularidades resueltas por el punto de vista darwiniano, o abordo cuestiones generales a través de misterios particulares: ¿por qué ningún gran animal se desplaza sobre ruedas?, ¿cómo puede inducirse a las gallinas a que desarrollen dientes, cuando hace más de cincuenta millones de años que no se han formado en ningún ave?, ¿por qué coincidió la desaparición de los dinosaurios con la extinción de al menos un 25 por 100 de las familias de invertebrados marinos?, ¿las cebras son blancas con franjas negras, o negras con franjas blancas, y qué regla general enlaza sus diversos tipos de rayas?».Stephen Jay Gould nos habla aquí de estas y de otras muchas cosas con agudeza y humor, y consigue apasionarnos y divertirnos con ellas. Pero, al término de la lectura, nos damos cuenta de que nos ha proporcionado mucho más que entretenimiento. Que la suma de estas reflexiones ha enriquecido nuestra capacidad de comprender el mundo, y de comprendernos mejor a nosotros mismos.
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Técnicas de uso, cuidado y Lectura
Protege del sol y el polvo
La luz del sol es el enemigo número uno de los libros. Con el tiempo, los rayos UV decoloran las cubiertas, amarillean las páginas y debilitan el papel. Coloca tus estanterías en una pared que no reciba luz solar directa o usa cortinas para protegerlos.
El polvo puede acumularse y, con el tiempo, atraer plagas. Usa un paño de microfibra o una brocha suave para quitar el polvo de las cubiertas y los lomos de manera regular. Nunca uses plumeros porque solo esparcen el polvo.
Protege de la humedad
Los ambientes húmedos son ideales para el desarrollo de moho y hongos, que pueden arruinar un libro por completo. Por otro lado, un ambiente demasiado seco puede hacer que las páginas se vuelvan quebradizas. Lo ideal es mantener una temperatura estable y una humedad relativa entre el 30% y 50%.
La forma correcta de almacenar libros es de pie, uno al lado del otro. Evita apilarlos horizontalmente, ya que el peso puede deformar las cubiertas y dañar los lomos. Si tienes libros muy grandes y pesados, es mejor colocarlos en una superficie plana.
Técnicas de Lectura
No dobles las esquinas de las páginas: Utilizar las páginas como marcadores de lectura es una práctica muy común, pero daña el papel. Usa un marcapáginas o un trozo de papel para marcar por dónde vas.
Evita abrir el libro por completo: Aunque es tentador abrir el libro 180 grados para leerlo con comodidad, esto puede dañar el lomo. Intenta abrirlo solo lo necesario, sin forzar la unión de las páginas con la cubierta.
Cuidar de tus libros es una inversión a largo plazo que te permitirá disfrutar de ellos por muchos años. Con estos sencillos hábitos, te convertirás en un guardián de tus propias historias y conocimientos.