Cuando todos saben que todos lo saben...
Cuando todos saben que todos lo saben...
Como científico cognitivo, lo que más fascina a Steven Pinker es cómo pensamos sobre cómo piensan los demás sobre cómo piensan los demás, y, así, ad infinitum. Suena imposible, pero Pinker demuestra que lo hacemos constantemente. Esta conciencia, que experimentamos como algo público o que viene «de ahí fuera», se denomina conocimiento común y tiene un impacto trascendental en nuestras vidas sociales, políticas y económicas.Pinker demuestra que el conocimiento común puede dar sentido a muchos de los enigmas de la vida: las burbujas y las crisis financieras, las revoluciones que surgen de la nada, las posturas y las simulaciones de la diplomacia, la irrupción de las multitudes que denuncian por redes sociales y de la cultura de cancelación académica, la incomodidad de una primera cita. Pero las personas también hacen todo lo posible por evitar el conocimiento común, para asegurarse de que, aunque todos sepan algo, no puedan saber que todos los demás saben que ellos lo saben. Y así surgen rituales como la hipocresía benigna, los sobornos y las amenazas velados, las insinuaciones sexuales o el autoengaño de no ver lo que es evidente.Al explorar las paradojas del comportamiento humano, Cuando todos saben que todos lo saben... nos invita a comprender las maneras en las que intentamos meternos en la cabeza de los demás, y la armonía, la hipocresía y la indignación que se derivan de ello.
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Técnicas de uso, cuidado y Lectura
Protege del sol y el polvo
La luz del sol es el enemigo número uno de los libros. Con el tiempo, los rayos UV decoloran las cubiertas, amarillean las páginas y debilitan el papel. Coloca tus estanterías en una pared que no reciba luz solar directa o usa cortinas para protegerlos.
El polvo puede acumularse y, con el tiempo, atraer plagas. Usa un paño de microfibra o una brocha suave para quitar el polvo de las cubiertas y los lomos de manera regular. Nunca uses plumeros porque solo esparcen el polvo.
Protege de la humedad
Los ambientes húmedos son ideales para el desarrollo de moho y hongos, que pueden arruinar un libro por completo. Por otro lado, un ambiente demasiado seco puede hacer que las páginas se vuelvan quebradizas. Lo ideal es mantener una temperatura estable y una humedad relativa entre el 30% y 50%.
La forma correcta de almacenar libros es de pie, uno al lado del otro. Evita apilarlos horizontalmente, ya que el peso puede deformar las cubiertas y dañar los lomos. Si tienes libros muy grandes y pesados, es mejor colocarlos en una superficie plana.
Técnicas de Lectura
No dobles las esquinas de las páginas: Utilizar las páginas como marcadores de lectura es una práctica muy común, pero daña el papel. Usa un marcapáginas o un trozo de papel para marcar por dónde vas.
Evita abrir el libro por completo: Aunque es tentador abrir el libro 180 grados para leerlo con comodidad, esto puede dañar el lomo. Intenta abrirlo solo lo necesario, sin forzar la unión de las páginas con la cubierta.
Cuidar de tus libros es una inversión a largo plazo que te permitirá disfrutar de ellos por muchos años. Con estos sencillos hábitos, te convertirás en un guardián de tus propias historias y conocimientos.