El hombre que solo escribía en los aviones
El hombre que solo escribía en los aviones
La primera novela de Pedro Almodóvar es imposible de reducir en una sinopsis, es tan libre, tan independiente, insólita y descarada que escapa a todo lo que hasta ahora hemos visto o leído de su autor. Por supuesto, cuenta una historia y tiene un personaje principal, Flavio Guijarro. Por supuesto, hay deseo, pero no solo deseo carnal (que también: hay dos grandes historias de amor), porque aparece un deseo mayor: el deseo por la palabra escrita, una pasión inmensa donde la palabra es dueña y señora del relato.A Flavio Guijarro, un hombre que ha tenido mil vocaciones, que se ha entregado a la mayoría de ellas, su pasión por la literatura acaba encerrándolo en un laberinto de palabras. Las que lee y las que escribe. Así, El hombre que solo escribía en los aviones habla de la vocación literaria en un personaje que no tiene una cualidad especial para escribir, pero sí una enorme cualidad como lector que no soporta que las novelas que adora terminen una vez leídas, de modo que tergiversa y roba los textos que le impactan. Pedro Almodóvar ha construido un libro en el que todo es susceptible de convertirse en material literario, una novela arrebatada, espoleada por la ansiedad y el goce lector, que avanza sin resuello hasta su última página. Sobre El hombre que solo escribía en los aviones se ha dicho«Una apuesta por una nueva forma de novela. De apariencia autobiográfica, tiene momentos bien divertidos, pero -ojo- también turbadores, sobre todo si sospechamos que nos está narrando algo no acontecido, que podría formar parte de su vida».Enrique Vila-Matas«Una novela fanática, apropiacionista, brillante, irreverente, pospunk y enfebrecida para los fans, las amantes, los locos y las arrebatadas. Para todas nosotras, Almodóvar escribe en el inmenso lenguaje de la pasión. Barthes hubiera alucinado con este libro. Yo lo subrayo entero y lo leo de rodillas».Irene CuevasSobre El último sueño se ha dicho«Almodóvar subvierte lo sagrado, y lo hace con júbilo y sin contemplaciones. Poblados por gente con hábito, trabajadoras sexuales, iconos de la cultura pop, un noble vampiro y un hombre que envejece marcha atrás, estos relatos, escritos a lo largo de cinco décadas, encajan muy bien con su cinematografía exuberante y heterogénea».The New Yorker«Un ejercicio sobresaliente de narrativa: un libro imprescindible [...] que encandilará tanto a fans del cineasta como a amantes de la buena literatura».El Confidencial«Conmovedoras o hilarantes, estas historias forman una suerte de película inédita sobre su vida barroca y libre».Les Inrockuptibles«Maestro en el arte de narrar con audacia, Almodóvar demuestra, una vez más, que la belleza está a la vuelta de la esquina».Harper's Bazaar«Tesoro encontrado, objeto de coleccionista, álbum de cromos en el que brillan los destellos del imaginario de un genio».Sabina Urraca«ComoDavid Lynch, como Kubrick, Almodóvar es un genio absoluto».David Foenkinos«Un libro de hallazgos».Ray Loriga«Si la obra cinematográfica de Almodóvar fuera un traje, estos relatos podrían ser su forro».Juan José Millás
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Técnicas de uso, cuidado y Lectura
Protege del sol y el polvo
La luz del sol es el enemigo número uno de los libros. Con el tiempo, los rayos UV decoloran las cubiertas, amarillean las páginas y debilitan el papel. Coloca tus estanterías en una pared que no reciba luz solar directa o usa cortinas para protegerlos.
El polvo puede acumularse y, con el tiempo, atraer plagas. Usa un paño de microfibra o una brocha suave para quitar el polvo de las cubiertas y los lomos de manera regular. Nunca uses plumeros porque solo esparcen el polvo.
Protege de la humedad
Los ambientes húmedos son ideales para el desarrollo de moho y hongos, que pueden arruinar un libro por completo. Por otro lado, un ambiente demasiado seco puede hacer que las páginas se vuelvan quebradizas. Lo ideal es mantener una temperatura estable y una humedad relativa entre el 30% y 50%.
La forma correcta de almacenar libros es de pie, uno al lado del otro. Evita apilarlos horizontalmente, ya que el peso puede deformar las cubiertas y dañar los lomos. Si tienes libros muy grandes y pesados, es mejor colocarlos en una superficie plana.
Técnicas de Lectura
No dobles las esquinas de las páginas: Utilizar las páginas como marcadores de lectura es una práctica muy común, pero daña el papel. Usa un marcapáginas o un trozo de papel para marcar por dónde vas.
Evita abrir el libro por completo: Aunque es tentador abrir el libro 180 grados para leerlo con comodidad, esto puede dañar el lomo. Intenta abrirlo solo lo necesario, sin forzar la unión de las páginas con la cubierta.
Cuidar de tus libros es una inversión a largo plazo que te permitirá disfrutar de ellos por muchos años. Con estos sencillos hábitos, te convertirás en un guardián de tus propias historias y conocimientos.